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Prehistoria


La base de la población egipcia parece haber sido una raza afroasiática trasformada desde la época prehistórica por la llegada al valle del Nilo de tribus semíticas procedentes de oriente. No se sabe casi nada sobre los primeros pobladores del valle ya que no existen yacimientos de épocas tan remotas con restos humanos. Hacia el 40000 a.C. la zona estuvo habitada por homínidos del tipo sapiens neanderthalensis, que utilizaban hachas de piedra y celebraban ritos funerarios, marcando el inicio del Paleolítico en Egipto. Hacia el 30000 a.C. aparecen los primeros sapiens sapiens, coincidiendo con un fuerte descenso del nivel de las aguas del río que les obligó a desplazarse a las proximidades de los pantanos. Consumían moluscos y pescados, cocinaban en hornos de arcilla y molían los cereales silvestres en morteros de piedra. Entre el 15000 y el 10000 a.C. la industria lítica más representativa de Egipto es el Sebiliense, con importantes realizaciones en diorita, gres, cuarzo y posteriormente sílex.

By Raymbetz - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7525976 Entre el 10000 y 5000 a.C. se produjeron de nuevo enormes cambios climáticos que afectaron a la población, que por entonces vivía en un clima de sabana húmeda, con abundante caza y agua. Se han realizado excavaciones arqueológicas en el interior del desierto occidental, en una zona llamada la llanura de Napta, a unos cien kilómetros de la cuenca del Nilo, que han demostrado la existencia de una población prehistórica cuando la zona gozaba aún de un clima húmedo, hacia el 8000 a.C. Estos primitivos egipcios levantaron construcciones megalíticas de carácter religioso o funerario, trasladando grandes bloques de piedra, de hasta una tonelada y media, desde enormes distancias. Se han descubierto en este lugar alineaciones y círculos de piedras que han sido interpretados como una especie de calendario u observatorio, a la manera de un pequeño Stonehenge, que habría servido a los habitantes de la llanura de Napta para realizar observaciones astronómicas con las que predecir la llegada de las estaciones.

En el 6000 a.C., las lluvias monzónicas retrocedieron hacia el sur y el Nilo alcanzó su nivel más bajo. Esto supuso el final definitivo del clima de sabana existente en la zona durante miles de años, y convirtió la mayor parte del país en un desierto. En esta época la población no debía superar unos pocos millares de personas y su supervivencia debió de ser una tarea muy difícil. Las sociedades arcaicas, empujadas por el cambio climático, comenzaron a colonizar la cuenca del río Nilo, avanzando lentamente hacia el sedentarismo entre el 6000 y el 5000 a.C. Ejemplo de esta fase es la cultura pre agrícola que conocemos como Mesolítico de Jartum, al sur del país, con casas construidas de cañas recubiertas de barro. Sus moradores usaban una cerámica tosca de color marrón, decorada con líneas onduladas o puntos. Otra posible fase del Mesolítico la encontramos en la cultura de Heluán, aunque se trata en realidad de una mezcla de elementos Paleolíticos y Neolíticos. La ausencia de un Mesolítico claro en Egipto hace pensar que la industria Neolítica llegó al país importada, y que su mayor eficacia terminó asimilando y disolviendo la antigua cultura prehistórica. Es probable que tengamos que buscar los orígenes de Egipto en la llegada al valle del Nilo durante esta época, de una nueva población que aportaría las novedosas formas culturales a partir de las cuales se desarrolló la civilización.

El periodo predinástico

El primer período de la civilización egipcia se conoce por Predinástico, es decir, anterior a la dinastía I tradicional de Manetón[1]. A este le seguiría el Período Arcaico o Época Tinita, que abarcaría las dos primeras dinastías y finalizaría al comenzar el Imperio Antiguo con la Dinastía III. A los períodos Predinástico y Arcaico juntos se los considera el período formativo de la civilización egipcia.

Hacia el 5000 a.C., el proceso de desertización estaba muy avanzado. El río había alcanzado el cauce que actualmente tiene y las crecidas anuales cobraron una enorme importancia. El único gran lago de Egipto, El Fayum, comenzó a regenerarse, lo que favoreció el aumento de la población. Con la llegada del Neolítico comenzaron a difundirse actividades como la agricultura, la ganadería y la cerámica, a la par que comenzaba a desarrollarse el urbanismo y la organización social. Propia del período predinástico es la cultura Tasiense o Badariense, que floreció en el Alto Egipto entre el 5750 y el 4800 a.C. Su yacimiento más importante es Deir Tasa y sus representaciones más características son placas con decoraciones de esmalte azul y figurillas femeninas de arcilla y marfil. Realizaban sus enterramientos en necrópolis apartadas de los poblados, en tumbas individuales de forma oval en las que el cadáver era frecuentemente acostado en posición fetal, sobre el lado izquierdo, con la cara orientada hacia el oeste. Pieles, tejidos y ofrendas alimenticias acompañaban al difunto, así como un ajuar funerario compuesto de cerámicas, conchas, peines de marfil, vasos de piedra, brazaletes y otros objetos. A esta época pertenecen las primeras placas de grauvaca identificadas como paletas para ungüentos.

La cultura Amratiense o Nagada I se desarrolló entre el 4800 y el 3800 a.C. y es más evolucionada que la anterior. Sus yacimientos se extienden desde Deir Tasa hasta la frontera nubia. La economía de subsistencia era muy similar, aunque la manufactura de utensilios de piedra había alcanzado una gran perfección. Las paletas de pizarra adquieren una sencilla forma romboidal que más tarde evolucionará hacia formas de animales, naturalistas y estilizados. También aparecen ciertos objetos en forma de cola de pez, cuyo uso es desconocido, cabezas de maza en forma de disco, vasos de alabastro, cuentas de collar de malaquita y esteatita esmaltada, entre otros. La cerámica es de una calidad extraordinaria, de color rojizo, decorada con rayas blancas e incisiones. También la hay de color negro con decoraciones vegetales, y animales modelados en arcilla, especialmente hipopótamos y elefantes.

El peldaño evolutivo final del predinástico se encuentra en la cultura Gerzeense o Nagada II, que se desarrolló entre el 3800 y el 3100 a.C. Este período se caracteriza por cambios muy profundos, probablemente como producto de un mayor contacto con Palestina y Asia. Los yacimientos más importantes se encuentran en Nagada y en las aldeas que rodean Hieracómpolis. En esta ciudad han aparecido los restos del que se considera el edificio religioso más antiguo del mundo. Unos enormes agujeros en el suelo sirvieron de asentamiento a cuatro enormes postes de madera, de hasta seis metros de altura, que sirvieron para soportar la fachada de un edificio de enormes dimensiones, construido de madera y esteras, que podría haber sido un templo. Frente a este edificio había un patio de forma oval, con una enorme puerta exterior, alrededor de la cual se distribuían otras varias edificaciones construidas también de madera y de grandes proporciones. El conjunto ha sido comparado con el complejo del rey Zoser en Saqqara, y sobre esta base se ha deducido su carácter ceremonial.

Durante esta época, la cerámica también da origen a nuevas formas, como los vasos con asa y pitorro. Generalmente es una cerámica de gran calidad técnica, decorada con delicadas representaciones artísticas. Aunque se mantiene la industria lítica, el trabajo del cobre se generaliza dando lugar a gran cantidad de utensilios. Se desarrolla enormemente el culto a los difuntos, con rituales muy elaborados, numerosas ofrendas y tumbas cada vez más suntuosas, formadas por fosas ovaladas, recubiertas de adobes en el interior y divididas en dos compartimentos, para el ajuar y el cadáver. Sólo existe un caso documentado de pinturas murales en una tumba, el de la número 100 de Hieracómpolis, en cuyas paredes se ven representados barcos navegando por el Nilo, rebaños de animales, escenas de caza y actividades artesanales. Sí existen en cambio numerosos restos de paños de tela pintada que debieron servir para decorar las paredes de otras tumbas.

Otros importantes yacimientos arqueológicos de esta época se encuentran en el Medio y Bajo Egipto., entre los que destacan El Fayum A, Merimde, El Omari y Maadi. En todos los casos se trata de poblaciones de agricultores con algunos animales domésticos, que también vivían de la caza y la pesca, utilizaban cerámica roja o negra, guardaban el grano en silos comunales, lo que evidencia la existencia ya de una estructura social, y vivían en simples cabañas de caña recubiertas de barro.

En términos generales, el período Predinástico supuso la estructuración de la sociedad, los contactos comerciales con el Próximo Oriente y el Egeo, la roturación de las tierras y la construcción de canales, la aparición de pequeños estados asentados en núcleos urbanos, las primeras representaciones de deidades conocidas, los primeros cultos y enterramientos de animales sagrados y la erección de los primeros templos, construidos con materiales ligeros.

 

[1] Manetón fue un sacerdote que vivió en Egipto en el siglo III a.C. Por encargo del faraón Ptolomeo II Filadelfo escribió la Aegiptiaca, una obra en griego donde narraba la historia de Egipto. A él se debe la tradicional división en treinta dinastías, subdivididas a su vez en los Imperios o Reinos Antiguo, Medio y Nuevo, con sus períodos intermedios, seguidos de un período tardío y finalmente la época de los Ptolomeos.



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