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Primer Periodo Intermedio


“Eres el pastor de todos los hombres. Autoridad, percepción y justicia están en ti. Pero es confusión lo único que verás por todo el país”.
                                                                                        El campesino elocuente.

El Primer Periodo Intermedio duró poco más de un siglo, entre los años 2181 y 2065 a.C. y supuso una época de transición hacia el Imperio Medio. La descentralización de la administración y el aumento del poder de los nomarcas locales, que convirtieron sus cargos en hereditarios, fueron las características más relevantes de esta etapa, en la que el abuso de los impuestos supuso la indefensión y el desamparo de los pequeños propietarios. Un texto de esta época conocido como El campesino elocuente, relata las vicisitudes de un labrador que, yendo a vender sus productos, se ve expoliado de los mismos por un jefe de heredad. Sus reclamaciones de funcionario en funcionario le llevan hasta el mismo faraón, al que expone su situación con elocuentes argumentos entre los que se deja ver la necesidad de una mejor y más justa administración. La situación de decadencia se extendió a todos los aspectos de la sociedad. El arte también sufrió una época muy baja. Se hizo más local y no se edificó ningún monumento importante.

La caída del Imperio Antiguo se prolongó durante las Dinastías VII y VIII, de las que apenas se conoce nada. Según Manetón, ambas dinastías eran de origen menfita, aunque hoy se tiende a pensar que la Dinastía VII, a la que el sacerdote griego atribuye setenta días de reinado, en realidad no existió nunca. Al desaparecer la Dinastía VIII el reino estaba dividido en tres zonas bien diferenciadas. Por una parte, el delta había sido invadido por asiáticos procedentes seguramente de Palestina, que dificultan la comunicación y el comercio con otros países y provocan una grave escasez de bienes; por otra, el centro del país permanecía unido bajo el mandato de las Dinastías IX y X, que gobernaron desde la ciudad de Heracleópolis un vasto territorio que abarcaba la parte del Bajo Egipto que no había sido invadido y el Egipto Medio hasta la ciudad de Tinis; finalmente, el sur del país quedó en manos de la Dinastía XI, que gobernó desde la ciudad de Uaset, la poderosa ciudad del cetro uas, más conocida por el nombre griego de Tebas, la actual Luxor. Tebas era encarnizada enemiga desde el primer momento de las dinastías heracleopolitanas, a las que no reconocían como legítimas. Desde aquí surgiría el faraón que protagonizaría la reunificación del país, Mentuhotep II, quinto rey de la Dinastía XI tebana, con el que se inició el Imperio Medio.



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