|   Newsletter
Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors







Alejandría


La moderna Alejandría se extiende sobre una estrecha franja de tierra entre la costa y un mar interior conocido como el lago Mariut. Es la ciudad costera más importante de Egipto, y la más visitada por los turistas. Al ser fácilmente accesible por carretera o tren desde El Cairo, sus playas son un refugio vacacional para los egipcios durante los calurosos meses de verano.

Originalmente fundada por Alejandro Magno en el año 332 a.C., la ciudad se convirtió en un rico puerto mercantil y centro de la cultura griega durante el período ptolemaico, durante el cual se construyó el famoso faro. Durante este tiempo se fundó también la Gran Biblioteca de Alejandría, que llegó a albergar la colección más grande de manuscritos del mundo clásico, además de reunir a los mayores sabios del mundo, que enseñaban y experimentaban en sus aulas y laboratorios. Hoy en día, la mayoría de las estructuras antiguas de Alejandría están perdidas bajo las aguas del puerto o sepultadas por los edificios modernos de la ciudad, aunque durante las últimas décadas se han realizado numerosas excavaciones, tanto en tierra firme como en el área submarina del puerto.

 

El Serapeum y la llamada Columna de Pompeyo

 

Entre los principales monumentos visitables podemos destacar: la fortaleza de Qait Bey, una estructura militar construida por el sultán del mismo nombre en 1470, sobre el lugar en el que se supone que estuvo el Faro de Alejandría; el Serapeum y la columna de Pompeyo, sobre una colina en la parte más antigua de Alejandría, al sudoeste de la ciudad. Poco queda hoy del centro de culto del dios Serapis, mandado construir durante el reinado de Ptolomeo I. El recinto del templo contenía una tumba del sagrado buey Apis y galerías subterráneas para la celebración de los cultos mistéricos. El monumento está rematado por una columna de granito de treinta metros de altura conocida erróneamente como la Columna de Pompeyo, cuando en realidad fue erigida en el año 298 d.C. en honor del emperador Diocleciano; las catacumbas de Kom el-Shoqafa, un laberinto de tumbas grecorromanas que datan de los siglos I y II d.C. Este complejo de tumbas fue excavado en la roca por debajo de la ciudad, en tres niveles que datan de diferentes períodos y a los que se accede por una escalera de caracol; el Odeón de Kom el-Dikka, un pequeño teatro romano, único ejemplo de este tipo de monumento existente en Egipto, situado en un parque en el centro de Alejandría; la necrópolis de el-Shatby, cerca del paseo marítimo, la más antigua de Alejandría. Data del siglo III a.C. y aunque no está decorada con pinturas, la arquitectura es de gran interés. La tumba principal reproduce la estructura de una casa griega; la necrópolis de Anfushi, un pequeño cementerio al oeste del puerto, que alberga cinco tumbas griegas excavadas en la roca, que datan de los siglos III y II a.C.; la necrópolis de Mustafa Kamel, con cuatro tumbas que datan también de los siglos III y II a.C. La más impresionante es la Tumba I, que consta de varias cámaras dispuestas alrededor de un patio central abierto; el nuevo Museo Nacional de Alejandría, inaugurado en 2003 para documentar la historia de la ciudad durante las épocas faraónica, romana, copta e islámica. El museo está ubicado en un exquisito palacio de estilo italiano.

 

Juan Adrada en las catacumbas de Kom el-Shoqafa

 

De la moderna Alejandría cabe recomendar un largo paseo por su centro histórico, donde podremos descubrir decenas de edificios, hoteles, cafés y rincones de estilo modernista y extraordinaria delicadeza, que nos hablan del esplendor de la ciudad a comienzos del siglo XX. También es interesante visitar los Jardines de Montazah, donde Helmy II, el último rey Jedive de Egipto, construyó su palacio de verano.

Con intención de conmemorar a la antigua Biblioteca de Alejandría, en 2002 se inauguró la Biblioteca Alexandrina, un ambicioso proyecto internacional construido bajo una enorme estructura ultramoderna, que consta de once pisos bajo un techo de paneles de vidrio y acero, y que tardó diez años en completarse. A pesar de las nobles intenciones iniciales, sus detractores la tachan de centro de estudios islámicos, lo que supondría haber perdido el carácter ecléctico y universal de su predecesora histórica.

 



Compártelo




Newsletter

Apúntate a nuestro newsletter y recibe gratis reportajes, fotografías y noticias cada semana