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Tanis (San el-Haggar)


La ciudad de Tanis, la actual San el-Haggar, fue la capital del nomo diecinueve, en el Bajo Egipto, y reemplazó a Pi Ramsés como residencia real durante las Dinastías XXI y XXII. La ciudad, cuyo nombre antiguo era Dyanet Per-Uadyet, la bíblica Zoan, era conocida como Tanis por los griegos, y tenía un aspecto muy similar a Tebas, pero de dimensiones menores. Hoy la antigua capital es un montículo de escombros que abarca una superficie de al menos ciento ochenta hectáreas. La exploración por satélite realizada en 2011, en colaboración con la NASA, por la astroarqueóloga Sarah Parcak, de la Universidad de Alabama, ha revelado que se trata del lugar arqueológico mayor y más impresionante conocido en el Delta, con una enorme cantidad de monumentos importantes y estructuras urbanas aún por descubrir.

La ciudad de Tanis albergaba enormes estructuras de templos, construidos en gran parte con material reutilizado de Pi-Ramsés, donde a su vez se habían reutilizado muchos monumentos más antiguos, y de otros sitios del Delta. El Templo de Amón fue excavado inicialmente por Auguste Mariette en 1859, encontrando una serie de esculturas que fueron asignadas por error a la era de los hicsos, por lo que originalmente se pensó que Tanis era la antigua capital de los hicsos, Avaris. Petrie realizó también excavaciones entre 1883 y 1886. Y finalmente Pierre Montet desde 1929, que descubrió gran parte del templo y otro templo más pequeño dedicado a la diosa Anta, al suroeste del recinto de Amón, y culminó su trabajo con el hallazgo de las tumbas reales de Tanis. Nuevas excavaciones científicas comenzaron en 1965, con una misión arqueológica francesa dirigida por Jean Yoyotte, quien trabajó allí hasta 1985, cuando fue sucedido por Philippe Brissaud. En 2011 tuvo lugar un extenso programa de excavaciones y reconstrucciones de los monumentos, que supuso la restauración y elevación in situ de muchas columnas, estatuas y obeliscos del Templo de Amón, que ha transformado el paisaje que se muestra en nuestra colección de fotografías, realizadas en 2007, antes de estas reconstrucciones. En nuestra reciente visita al lugar en septiembre de 2020, pudimos observar el resultado de todas estas obras de rehabilitación.

Al iniciar la visita del lugar, se recorre el camino procesional, que en su día estuvo adornado con al menos quince obeliscos usurpados de los monumentos de Ramsés II. El camino conducía a un gran recinto construido sucesivamente por numerosos reyes, incluidos Nectanebo II y Ptolomeo II. Esta construcción había reemplazado a un recinto anterior, construido originalmente por Psusenes I, quien se supone que comenzó la construcción del Templo de Amón, tal como atestiguan los depósitos de cimentación en el área del santuario. Otros muchos reyes agregaron nuevos edificios a la estructura original. Siamón y Osorkon III, probablemente, añadieron nuevos pilonos y patios, mientras que Shoshenq III construyó una enorme puerta de entrada monumental de granito con bloques reutilizados de edificios anteriores, algunos de los cuales ahora han sido parcialmente reconstruidos. 

Dentro de la explanada del templo, tras el primer pilono, hay cuatro columnas con forma de palmera de once metros de altura, que estaban circundadas por columnas con forma de papiro más pequeñas, que ahora ya no existen. En el segundo patio, detrás del segundo pilón, se encontraron dos esfinges colosales de Amenemhat II y otros monumentos de los Imperios Medio y Nuevo. Detrás de la fachada del templo había una sala hipóstila con columnas de papiro de granito, posiblemente originarias del Reino Medio. Adosada a la parte trasera del templo había una pequeña capilla de culto, con diez columnas de palmera, procedentes del Imperio Antiguo, y dos obeliscos. En total se han encontrado veintitrés obeliscos en Tanis, muchos de los cuales han sido trasladados a capitales de todo el mundo.

Muchos bloques y fragmentos con inscripciones, que datan de varios reyes, se encuentran hoy dispersos por todo el recinto, formando una especie de museo al aire libre. Entre esos restos se incluyen partes de una estatua colosal de Ramsés II procedente probablemente de Pi-Ramsés, como la mayoría de los bloques de esa época. Hay muchas otras estructuras dentro del recinto. Nectanebo I dedicó un templo a Jonsu-Neferhotep en el lado norte del Templo de Amón, con un lago sagrado que fue construido usando bloques de estructuras de Shoshenq V y Psamético. Osorkon II construyó un pequeño templo más al este, y Necatanebo II y Ptolomeo II construyeron un templo a Horus al sureste del muro interior del recinto. Al suroeste del recinto de Amón, se dedicó un pequeño templo a una diosa de origen sirio llamada Anta, equivalente a la asiática Astarté y la diosa egipcia Mut, que data de los reyes Siamón y Apries, completado más tarde por Ptolomeo IV. Poco queda de la estructura de este templo, aparte de algunas columnas de palmera.

Debido a que muchos de los bloques y fragmentos encontrados dentro del recinto del templo datan de épocas anteriores, los arqueólogos han podido reunir muchos datos sobre la historia y la cultura egipcia en el Delta, a pesar de que cada estructura ha tenido que ser descifrada dentro de un contexto muy complicado. Además, los tesoros de la necrópolis de Tanis son considerados la fuente más importante de conocimiento de los bienes funerarios reales del Tercer Período Intermedio. Esto se debe a que algunos reyes de las Dinastías XXI y XXII fueron enterrados en Tanis en cámaras subterráneas construidas de piedra.

En 1929, el egiptólogo francés Pierre Montet comenzó a excavar allí, interesado por las conexiones entre el antiguo Egipto y el Cercano Oriente. Mariette ya había explorado el área en 1859, encontrando una serie de esculturas que fueron asignadas por error a la era de los hicsos, por lo que originalmente se pensó que Tanis era la antigua capital de los hicsos, Avaris. El mismo Montet excavaba convencido de que lo hacía en las ruinas de Pi-Ramsés, la capital de Ramsés II, hipótesis que no se descartó hasta el descubrimiento de la propia Pi-Ramsés.

Después de pasar algún tiempo concentrándose en el área del Templo de Amón, Montet descubrió la necrópolis real de Tanis en 1939, en un área que inicialmente aparentaba no contener nada, ya que había sido despejada para construir casas en una época posterior a los Ptolomeos. Los arqueólogos decidieron explorar el lugar debido al hallazgo de un amuleto de oro y vasos canópicos del rey Osorkon en la zona. Por eso fue una gran sorpresa cuando el 27 de febrero de 1939 Montet y su equipo encontraron la primera tumba, ahora llamada NRT I, cerca del ángulo suroccidental del templo. Entraron por el techo, a través de una abertura hecha originalmente por los saqueadores de tumbas, y llegaron a la rica cámara funeraria de Osorkon II.

Aunque Osorkon II parece ser el propietario de la NRT I, es probable que usurpara la tumba de Esmendes para él y para su padre, Takelot I. Osorkon fue enterrado en un sarcófago de granito gigantesco con una tapa, tallados a partir de un grupo de estatuas de la época ramésida, pero tras el saqueo de la tumba, solo habían quedado algunos restos del sarcófago con cabeza de halcón y vasos canópicos para identificar al rey. Su joven hijo Hornajt, que tenía el título de Sumo Sacerdote de Amón en Tanis y había fallecido antes que su padre, compartía la cámara funeraria de Osorkon. Takelot I, inicialmente identificado como Takelot II, fue enterrado en un sarcófago del Imperio Medio, en una cámara redecorada de la tumba, con algunas piezas de ajuar funerario con inscripciones de Osorkon I. Otra cámara contenía los restos del entierro de Shoshenq III. Existe la posibilidad de que Shoshenq V también fuera enterrado posteriormente en la NRT I. La NRT II es ​​una tumba toscamente construida junto a la de Osorkon II y no fue identificada por Montet. En la actualidad se cree que pertenece al rey Pamiy, de la Dinastía XXII, quien también ha sido identificado por sus vasos canópicos.

La siguiente tumba en la que entraría Montet el 20 de marzo de 1939, sería la llamada ahora NRT III. Reveló un entierro aún más emocionante que los descubiertos anteriormente. Este fue el complejo funerario de Psusenes I, de la Dinastía XXI, y cuando el arqueólogo entró, nuevamente por el techo, se encontró rodeado de «maravillas dignas de las mil y una noches». Esta tumba contenía cinco cámaras y fue el ataúd plateado con cabeza de halcón de un rey hasta entonces desconocido, Shoshenq II, el que Montet vio primero, flanqueado por momias más tarde identificadas con los reyes Siamón y Psusenes II. Escondida detrás de una pared decorada estaba la cámara funeraria del propietario de la tumba, el anciano Psusenes I, que yacía sin ser molestado desde su entierro en un sarcófago de granito que había pertenecido a Merenptah. El sarcófago a su vez, contenía otro sarcófago de granito negro, y en su interior, un ataúd de plata maciza y una máscara de oro de extraordinaria factura que cubría el rostro de Psusenes.

Alrededor del sarcófago se acumulaban desordenadamente vasos canópicos, ushebtis y otros elementos de su ajuar funerario, un hallazgo realmente importante. Se había preparado una cámara al otro lado de la de Psusenes para su madre, la reina Mutnodjmet, pero se encontró que su sarcófago contenía el cuerpo del rey Amenemope, encerrado en un ataúd de madera dorada. También se descubrió una tercera cámara que contenía el ataúd vacío de un general llamado Anjefenmut, pero no fue hasta que Alexandre Lezine reanudara las excavaciones en 1946, después de la Segunda Guerra Mundial, que se encontró una cámara más, que reveló el entierro intacto de otro militar llamado Wendjebauendjed, junto con un rico ajuar de joyería y equipo funerario.

Se han encontrado otras tumbas en Tanis. La NRT IV fue la tumba original de Amenemope, que no contenía nada más que un hermoso sarcófago con una inscripción que registraba el nombre del rey. Shoshenq III construyó su propia tumba, la NRT V, y probablemente fue durante su reinado que todo el complejo funerario fue cubierto por una mastaba de adobe. El entierro de Shoshenq III en un sarcófago que originalmente era un dintel de la Dinastía XIII, fue presuntamente realizado por Shoshenq IV, cuyo propio sarcófago fue encontrado en la tumba junto al de su predecesor. También hay dos tumbas más no identificadas.

Aunque la necrópolis real de Tanis sea un descubrimiento extraordinario, todavía está muy confuso, y para los arqueólogos ha sido una tarea desalentadora tratar de interpretar los hallazgos. No se sabe con precisión cuándo se reabrieron las tumbas para cambiar los lugares de enterramiento de los reyes. Parece haber habido una reubicación apresurada de las momias reales, quizás por motivos de seguridad, similar a la que había ocurrido en Tebas. A los reyes de la Dinastía XXI les gustaba reutilizar sarcófagos o usurpar piezas más antiguas, de los períodos del Imperio Nuevo o Medio. Sus tumbas estaban amuebladas con una cantidad considerable de ajuar en forma de vasijas de metales preciosos, ushebtis y vasos canópicos, que demuestran su apego a las tradiciones funerarias del pasado. 

Las capacidades técnicas de los artesanos y metalúrgicos probablemente igualaron a las de los creadores de los tesoros de Tutankamón, aunque la producción de objetos era mucho menor. Comparados con los suntuosos ajuares funerarios del Imperio Nuevo, las tumbas de la Dinastía XXI parecen mucho más pobres y escasas. En ellas se evidencia la tendencia a eliminar objetos cotidianos, y a favorecer la de elementos específicamente funerarios y mágicos. Así se interpreta que los entierros de Tanis revelan la pobreza de los reyes del norte, que parecían tener ciertas cantidades de metales preciosos a su disposición, pero que tuvieron que reutilizar sarcófagos y vasos canópicos de entierros anteriores. Aunque también podríamos pensar que la reutilización de estos elementos se debiese a que les atribuían alguna forma de memoria mística o mágica que les conectaba con los tiempos ancestrales.

A modo de curiosidad, en la película de Steven Spielberg En busca del Arca Perdida, Indiana Jones encuentra el Arca de la Alianza en la ciudad de Tanis.

 

Nuestras Fotos

 

Enlaces Externos

Egyptologist: Dr. Sarah Parcak (National Geographic)
La máscara de Psusenes I por Susana Alegre García (Amigos de la Egiptología)

 

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