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Uadi Hammamat


Uadi Hammamat es un uadi, o cañón seco, en el desierto oriental de Egipto, a medio camino entre Al-Qusayr y Qena. Esta fue una importante región minera y una de las principales rutas de comunicación y comercio entre el Nilo y el Mar Rojo. El nombre árabe puede traducirse como el “valle de los muchos baños”, aludiendo a las cisternas de agua que se encuentran en su recorrido.

La ruta de Uadi Hammamat iba desde Coptos, la actual Qift, ubicada justo al norte de Luxor, hasta Al-Qusayr, en la costa del Mar Rojo. Coptos fue un importante centro de administración, religión y comercio. El uadi se extiende desde la fortaleza romana de Bir Hammamat hasta el pasaje natural de las montañas de Bir Umm Fawakhir, y se convirtió en la ruta principal entre Tebas y el Mar Rojo, Arabia y el cuerno de África, llegando incluso, durante la Edad Media, a formar parte de la Ruta de la Seda que conducía a Asia. Numerosas ruinas antiguas, áreas de almacenamiento, cientos de inscripciones en las rocas, así como antiguos yacimientos mineros y canteras dan testimonio de ello.

 

El Uadi Hammamat entre Al-Qusayr y Qena

 

En el Antiguo Egipto, Uadi Hammamat fue una importante zona de explotación de canteras del valle del Nilo. Las expediciones al desierto oriental se registran desde el segundo milenio antes de Cristo, con la intención de explotar las zonas donde el uadi había hecho aflorar las rocas precámbricas del escudo árabe-nubio. Estas afloraciones incluyen basalto, cuarzo aurífero, breccia verde antica y, sobre todo, piedra bejen o grauvaca, una arenisca verde especialmente apreciada que se usaba para cuencos, paletas, estatuas y sarcófagos. La paleta de Narmer es uno de varios artefactos tempranos y predinásticos que fueron tallados en la piedra distintiva de Uadi Hammamat.

Hoy en día Uadi Hammamat es famoso principalmente por las inscripciones antiguas que se extienden por sus laderas. La mayoría son jeroglíficas y fueron talladas en la suave roca cerca de las principales canteras. A menudo están dedicadas a Min, el dios de Coptos y del desierto oriental, o a la tríada divina de Coptos, Isis, Horus y Harpócrates. Ocasionalmente, los textos también incluyen escenas de ofrendas o imágenes de los dioses. La frecuencia de las deidades representadas difiere de una época a otra. En el Reino Nuevo destaca especialmente Amón Ra, y en la época romana, Isis y Hathor, así como Horus, Harpócrates, Amón y Pan.

Otras inscripciones llevan los nombres y títulos de los líderes de las expediciones, a menudo junto a los nombres de los faraones a los que servían. A veces también hay detalles sobre las expediciones, como el número de personas que participan o el objetivo principal de la expedición. Estas inscripciones tienen una gran importancia para la investigación histórica, ya que son registros de las actividades reales que se llevaban a cabo en un año determinado.

 

Fortaleza romana de Qasr el-Banat

 

Los restos más antiguos encontrados son petroglifos del período predinástico tardío, que se descubrieron al noreste de las canteras de piedra bejen. Muestran cazadores, trampas para animales, avestruces, gacelas y otras especies. Son muy similares a las representaciones en la cerámica Gerzense y se remontan al cuarto milenio antes de Cristo. La diversidad de la fauna y la flora representada sugiere que el desierto oriental era un humedal en la prehistoria tardía y estaba habitado por más animales y plantas que en la actualidad.

Las primeras inscripciones jeroglíficas proceden de expediciones a las canteras durante el Reino Antiguo. Nombran a los reyes Kefrén, Micerino, Dyedefra, Sahura y Unis. Pepi I, de la Dinastía VI, está representado con especial frecuencia en ocho inscripciones.

También hay inscripciones del Primer Período Intermedio, cuya cronología aún no se ha aclarado.

La mayoría de las inscripciones más significativas proceden del Reino Medio. Muchas pertenecen a Mentuhotep II, Mentuhotep III y Mentuhotep IV, de la Dinastía XI, representados en un total de treinta textos. Mentuhotep III envió una expedición de tres mil hombres a las órdenes del visir Henou, que navegaron hasta el país del Punt en busca de incienso y otros productos exóticos.

Hay inscripciones muy detalladas de Mentuhotep IV, que se consideran los registros más importantes de su corto reinado. Informan de un despliegue de diez mil hombres que tenían la misión de traer un sarcófago y una tapa de sarcófago. La expedición se hizo famosa por el «Milagro de la gacela», en el que una gacela que huía se detuvo y dio a luz a sus crías sobre el bloque exacto destinado al rey. Otro milagro de la expedición fue el llamado «Buen milagro» o «Milagro de la lluvia», en el que una rara y repentina lluvia reveló un pozo con agua limpia. El líder de la expedición fue el visir Amenemhat, quien probablemente más tarde ascendió al trono como Amenemhat I.

 

Relieves en Uadi Hammamat con el dios Min

 

Bajo Senusert I hubo otra expedición en la que se enviaron diecisiete mil hombres a extraer piedras para sesenta esfinges y ciento cincuenta estatuas. El egiptólogo francés Georges Goyon descubrió en 1947 una inscripción en la que se menciona al líder de la expedición, el número de trabajadores que lo acompañaban, el resultado de la misión y su duración, así como las distintas raciones distribuidas y su origen.

Del Segundo Período Intermedio hay inscripciones de los reyes Sobekhotep IV y Sobekemsaf I.

Desde el comienzo del Reino Nuevo hasta el final del período de ramésida, solo hay nombres y títulos de Amosis I, Amenhotep II, Amenhotep IV, Seti I, Ramsés II y Seti II. Es posible que la famosa expedición al Punt de la reina Hatshepsut tuviera lugar más al norte, a través de Uadi Gasus. La referencia más llamativa a Uadi Hammamat en el Reino Nuevo es el Papiro de las Minas, actualmente expuesto en el Museo Egipcio de Turín. Este documento es el primer mapa geológico conocido y describe Uadi Hammamat con sus valles y colinas, la ubicación de las minas de oro, las viviendas de los mineros y los pozos de agua existentes.

 

Relieves en Uadi Hammamat

 

Las inscripciones de Shabako, Amenardis I, Taharqo, Psamético I, Psamético II, Necao II, Amosis II, Cambises II, Darío I, Jerjes I y Artajerjes I datan del Tercer Período Intermedio y del Período Tardío. Las últimas inscripciones jeroglíficas mencionan a Nectanebo II, de la Dinastía XXX.

El interés en las rutas del desierto hacia el Mar Rojo y África Oriental volvió a aumentar bajo los Ptolomeos y fue impulsado en parte por la creciente necesidad de elefantes de guerra, que eran necesarios para los enfrentamientos con los reyes del imperio seléucida. Se redujo la extracción de piedras, pero las rutas del desierto, incluidas las rutas de Uadi Hammamat y Berenike, se ampliaron y equiparon con nuevos pozos y cisternas, así como estaciones de paso.

Los gobernantes romanos construyeron sobre la infraestructura ptolemaica y expandieron aún más el comercio del desierto. La fortificación en Bir Hammamat, la fuente circular, bien conservada y parcialmente reconstruida, y las torres de señales visuales en las cumbres de las montañas a lo largo de la ruta, pertenecían al sistema de carreteras romanas. Con la ayuda de caravanas de camellos, grandes embarcaciones navegaron a África, posiblemente hasta Dar-es-Salaam, Adén y la Costa de las Especias de forma regular.

La extracción de piedra bejen ya no era muy intensiva en la época romana, pero la breccia verde antica se extraía con mayor frecuencia, como se puede ver en bloques grandes, toscamente tallados, pero abandonados. Sin embargo, cerca de las canteras de bejen se levantó un templo cuidadosamente construido con algunas habitaciones laterales, que gracias a una inscripción en el naos, podría datarse en la época de Tiberio. También se han registrado inscripciones de Augusto, Nerón, Tito, Domiciano, Antonio, Máximo y quizás Adriano.

 

Relieves en Uadi Hammamat

 

A fines del siglo II, los registros se volvieron cada vez más escasos, presumiblemente debido a las muchas dificultades internas encontradas en el Imperio Romano. El costoso y distante comercio en el Mar Rojo y las rutas del desierto eran difíciles de mantener. Las canteras fueron abandonadas, al igual que las casas, templos y santuarios asociados.

En el período bizantino se construyeron algunas ciudades y fortalezas en Abu Sha’ar, Berenike y Bir Umm Fawakhir, y en las rutas comerciales y de peregrinaje medievales que conducen al norte a través de Uadi Qina o Uadi Qash en el sur. Finalmente, en los siglos XIII al XIV, los mamelucos construyeron un puerto en Quseir al-Qadim como un acceso directo a la peregrinación a la Meca.

Las primeras descripciones europeas del Uadi Hammamat en la Edad Moderna fueron hechas por el viajero escocés James Bruce en 1769. Entre 1884 y 1885 el egiptólogo ruso Vladímir Goleníshchev realizó el primer estudio moderno de las inscripciones.

En el uadi hay ahora una moderna carretera asfaltada, que mantiene el mismo nombre de Uadi Hammamat, dedicada al transporte de mercancías y viajeros a lo largo de ciento noventa y cuatro kilómetros.

 

 

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