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Tumba de Nefertari (QV66)


La tumba QV66 se corresponde con la tumba de Nefertari Meritenmut, cuyo nombre significa “La más bella, amada de la diosa Mut”, la gran esposa real de Ramsés II, y es la tumba más importante del Valle de las Reinas. Su tumba refleja la posición de la reina a los ojos de su esposo, en la belleza de su construcción, sus colores vivos y escenas inusuales, y los muchos epitafios favorables que describen su belleza y su naturaleza dulce y encantadora.

Esta tumba fue el primer complejo funerario completamente terminado en el Valle de las Reinas, y su importancia queda demostrada por la extraordinaria calidad de las pinturas murales que la decoran. Algunos motivos incluso fueron tomados directamente del programa iconográfico de las tumbas reales, lo que la eleva muy por encima del nivel de las tumbas de otras reinas, funcionarios y príncipes.

La tumba fue descubierta en 1904 por Ernesto Schiaparelli, quien realizó las primeras excavaciones sistemáticas en el Valle de las Reinas entre 1903 y 1905. Después de despejar la entrada que permanecía enterrada, Schiaparelli encontró la tumba abierta, sin restos del antiguo cierre, lo que dejaba claro que los ladrones de tumbas habían pasado ya por allí. Los pocos hallazgos que pudo recuperar fueron trasladados al Museo Egizio de Turín, del que él mismo era director, donde aún pueden verse en la actualidad.

 

Vestíbulo en el que Nefertari es conducida ante los dioses más importantes

 

En la cámara del sarcófago, Schiaparelli encontró el objeto más importante de la tumba: la tapa del sarcófago, que fue destruido por los saqueadores, y cuyos fragmentos, en gran parte, podrían volver a unirse de nuevo. Aquí también encontró un pilar Djed, que estaba en uno de los cuatro nichos de la pared. Otros hallazgos incluyen numerosos ushabtis, un par de sandalias de fibra de palmera, dos tapas de caja arqueadas y un pomo de loza azul, que lleva una orla con el nombre del faraón Ay, sucesor de Tutankamón a finales de la Dinastía XVIII.

La base arquitectónica de la tumba es un sistema de dos cámaras, que se ha extendido a dos complejos de habitaciones, alineados axialmente a través de amplias ramificaciones. El eje principal de la tumba, desde la entrada a la cámara del sarcófago, está orientado de sur a norte, según los puntos cardinales geográficos reales, lo que parece contradecir la costumbre egipcia de situar la cámara del sarcófago al oeste. Aun así, las escenas representadas se estructuran principalmente según las direcciones cardinales ideales, aunque también hay una integración de la orientación geográfica real en la concepción del programa decorativo.

Como ya hiciera en su propia tumba, la KV7 del Valle de los Reyes, Ramsés II eligió una forma ligeramente retorcida para el diseño del eje de la tumba de Nefertari, que era común en la época anterior a Akenatón. Esta torcedura es un elemento arquitectónico único en el Valle de las Reinas, interpretado por el egiptólogo alemán Erik Hornung de la siguiente manera: «Esta correspondencia no puede surgir de la casualidad o de la incapacidad técnica, sino que debe entenderse como una reacción a los ejes rectos de las tumbas del período de Amarna, por medio de los cuales se quería llevar la luz del sol lo más directamente posible al reino de los muertos, mientras que ahora se imita de nuevo el espacio curvado del más allá».

 

Sala lateral en la que Nefertari realiza ofrendas a los dioses Osiris y Atum

 

Como reina consorte, Nefertari no pudo hacer uso en la decoración de su tumba de los textos funerarios reales, pero eligió equivalentes del Libro de los Muertos, cuyos textos e ilustraciones estaban disponibles para el uso de todos, por lo que también fueron usados ampliamente en las tumbas de los funcionarios de ese momento. Aun así, algunos motivos también fueron tomados del programa iconográfico de las tumbas reales. Esto incluye el diseño del techo como un cielo estrellado, que solo ha sido encontrado en tumbas reales desde el Reino Antiguo, y que encarna la idea de un más allá destinado al rey. Las representaciones de lotos y papiros, plantas heráldicas del Alto y el Bajo Egipto, y de la diosa Maat, son también elementos usados solo en las tumbas reales.

Los murales de la tumba siguen un programa iconográfico específico. El viaje del difunto se muestra en dos ejes. El primer eje se orienta hacia el interior de la tumba (el oeste simbólico), donde el alma llega al reino de Osiris. El segundo eje se dirige hacia el exterior (el este simbólico), donde el alma se regenera y vuelve a la luz de Ra. Con su mudanza a la «Casa de la Eternidad», Nefertari emprende un largo viaje y, tras superar con éxito todos los obstáculos, llega al reino del dios de los muertos. Su regreso a la luz tiene lugar en el orden inverso, en el que tiene lugar la transición de su estado de Osiris al de Ra. El clímax de este viaje tiene lugar en el vestíbulo, donde acontece la «Salida a la Luz del Día» de la reina glorificada, que se ha fusionado con el sol que asoma por el horizonte ajet.

 

Plano de la tumba de Nefertari

1. Escalera de acceso desde el exterior. 2. Sala de ofrendas. 3. Vestíbulo.
4. Habitación lateral. 5. Segundo tramo de escalera. 6 y 7. Capillas laterales.
8. Sala del sarcófago. 9. Pilares. 10. Cella.

 

Recorriendo la tumba paso a paso, nuestra visita comienza con una empinada escalera de acceso, al final de la cual, el dintel exterior de la entrada a la tumba está decorado con un disco solar entre las diosas Isis y Neftis, habitual en la época ramésida. Esta puerta conduce a una sala de ofrendas, decorada con escenas de la reina realizando ofrendas a varias deidades. Una característica inusual en esta sala son los bancos de piedra, sostenidos por pilares, que se proyectan desde los muros norte y oeste, presuntamente colocados para contener ofrendas o elementos funerarios. En el lado sur, junto a la puerta, podemos ver a Nefertari sentada participando en un juego senet, con su ba frente a ella. En el lado occidental, se representan el horizonte ajet entre dos leones, un pájaro benu, que simboliza el alma del dios Ra, y la momia de la reina, que puede verse colocada sobre un diván, custodiada por Isis y Neftis.

Una abertura en el lado este de la cámara de ofrendas conduce a un pequeño vestíbulo. Su acceso está flanqueado por Anubis a la derecha y Osiris a la izquierda. Dentro del vestíbulo, se puede ver a Nefertari siendo conducida por Isis ante el dios Jepri, con cabeza de escarabajo, en el norte, y por Horus ante el dios Ra Horajti y la diosa de occidente, en el sur, después de haber sido recibida por las diosas Selket y Neith, representadas en las jambas de la entrada.

 

Escalera de acceso a la sala del sarcófago

 

Por detrás del vestíbulo, se cruza una puerta con un dintel protegido por la diosa Nejbet en forma de buitre, para acceder a una habitación lateral, donde la reina ofrece un paño a Ptah y un pilar Djed en el muro occidental a la izquierda de la entrada. La pared norte representa a la reina ante el dios Thot, ofreciendo una paleta y tinteros, como prescribe el capítulo 94 del Libro de los Muertos. El muro occidental a la derecha de la entrada, simboliza la unión de Osiris y Ra, representada por un Ra momiforme con cabeza de carnero, entre las diosas Isis y Neftis. Siguiendo el muro hacia el sur, con el capítulo 148 del Libro de los Muertos, Nefertari adora a siete vacas celestiales y un toro, junto con los remos sagrados de los cuatro “Timones del Cielo”. El muro oriental contiene una escena doble de la reina haciendo ofrendas a Atum y Osiris.

De vuelta en la sala de ofrendas, un dintel con los cuatro Hijos de Horus sentados en cuclillas nos conduce, a través de un pasillo corto, a otro tramo de escaleras, que muestra textos funerarios y escenas de ofrendas a Hathor, Neftis y Maat a la izquierda, y a Hathor, Selket y Maat a la derecha. Las escaleras conducen a la entrada de la gran cámara funeraria.

 

Sala del sarcófago y columnas en las que Nefertari y Osiris se han convertido en uno

 

Cuatro grandes pilares cuadrados, decorados a cada lado con escenas de Nefertari con varias deidades, dominan la cámara funeraria y sostienen su techo astronómico. En cada pilar se representa a Osiris momiforme en uno de los lados, con la misma banda roja usada por Nefertari en representaciones anteriores, lo que sugiere que la reina y el dios se han convertido en uno. Las paredes de la cámara están decoradas en gran parte con escenas de los capítulos 144 y 146 del Libro de los Muertos, conocidos también como el Libro de las Puertas, con los guardianes acompañantes al lado de cada puerta.

La mala calidad y la porosidad de la roca en la que fue esculpida la tumba de Nefertari, y también los efectos del agua y de las sales disueltas en ella, provocaron que sus paredes se dañaran gravemente, poniendo en peligro paneles enteros de enlucido, decorados de colores, que se desprendieron de los muros.

En septiembre de 1985, el Consejo Superior de Antigüedades de Egipto y el Instituto de Conservación Getty iniciaron un amplio proyecto para salvar las pinturas en peligro de destrucción, de las que, para entonces, el veinte por ciento ya habían desaparecido irremediablemente. Un equipo internacional de conservadores expertos emprendió el rescate de la tumba, estudiando los problemas e implementando técnicas de estabilización geológica, química y otros métodos científicos de conservación. El yeso fue reforzado y las áreas dañadas se repararon minuciosamente. El trabajo finalizó con la limpieza de todo el conjunto, de modo que la tumba parece que fue pintada ayer. La campaña llegó a su fin en la primavera de 1992, después de siete años de investigación y cinco años de trabajos de restauración. La tumba de Nefertari no se abrió al público hasta 1995, después de permanecer bajo observación durante tres años más, para asegurar que el trabajo había sido un éxito.

 

 

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